
El desarrollo del niño desde una temprana edad es de suma relevancia y, como parte del programa de Compassion, un rol muy importante en esta etapa es la implementadora. Ella es quien se encarga de apoyar a las mamás y de darle seguimiento a ellas y sus pequeños. Para muchas, la implementadora es consejera, amiga, maestra, y también juega un hermoso papel en la vida de los pequeñitos y sus familias. A continuación, la implementadora Milka, nos comparte cómo vive esta experiencia.
El Día a Día
Un día de trabajo para Milka inicia poniéndose en manos de Dios y, con su material anteriormente preparado, se dirige a la casa del niño, donde juega con él, saluda a su mamá, platican, y luego de orar y leer una cita bíblica, inicia su clase. Durante este tiempo, ella se encarga de ser muy dinámica con movimientos, cantos y ademanes, para que sea más sencillo para el niño recordar lo enseñado.
El trabajo que ella y cada una de las implementadoras hace es muy importante ya que apoya en la estimulación temprana del niño. También enseña a los padres a poder dar esta atención y estar más alertas de su cuidado desde pequeños. De esta manera lo explica Milka:
“Simplemente que el niño haya agarrado el lápiz, hecho un rayón, para mí es muy importante porque ya eso es una iniciativa para el niño y puedo ver el avance. A veces como padres nos dedicamos más a nuestra vida diaria y no nos damos cuenta que la etapa más importante es cuando están pequeñitos pues absorben más conocimientos.”
Sin embargo, todas estas cosas que hace Milka, no las aprendió de la noche a la mañana. Ha sido un proceso de aprendizaje.

UN LLAMADO ESPECIAL
A pesar de tener una carrera en pedagogía, ella nunca había trabajado con bebés. Por eso, en sus inicios, al ver las guías de trabajo comenzó a tener miedo y dudas como: ¿Qué voy a hacer con esto? ¿Cómo lo voy a impartir?, y otras preguntas al pensar en cómo interactuar con las familias: ¿Qué les voy a decir? ¿Seré ejemplo para ellos?, preguntas que resolvió contestando “Solo Tú, Señor, ayúdame”. Así que inició a conocer el material, investigar acerca del desarrollo de los niños y, sobre todo, a ponerlo en práctica.
Poco a poco, fue ganándose la confianza de las familias. Al principio, algunos niños eran más tímidos, se escondían y requirió la perseverancia y el amor de Milka para que gradualmente fueran sintiéndose más seguros.
“Lo más importante es el tener
amor hacia los niños. (…) Los hacemos nuestros hijos en Cristo ya que es una bendición estar con ellos, estar impartiendo, que el padre te abra las puertas de su casa, que uno sirva como ejemplo para ellos, que sigan buscando de Dios, y apoyarles de una manera u otra. Yo creo que Dios tienen un propósito para cada una de nosotras que estamos como implementadoras. Hay retos, hay dificultades, pero en el nombre de Dios tenemos que salir adelante (…)”
RECUERDOS INCOMPARABLES
Durante este tiempo, Milka no solo ha adquirido más experiencia y conocimiento, sino que ha vivido experiencias hermosas y de bendición para su vida. El ganarse el amor de los niños y sus familias es una de las cosas que ella vive con alegría: ver la emoción de los pequeños cuando llega a sus hogares, que la saluden con entusiasmo al encontrarse con ella, o que le digan con energía que la tienen en sus oraciones. Pero además de esto, momentos inolvidables para Milka han sido aquellos en los que ha podida ser guiada por Dios y ser de bendición para las familias.
En una ocasión, Milka se enteró que una madre y su pequeño no habían comido, ya que estaban esperando al dueño de la tienda para que les pudiera fiar.
“Al escuchar esto se me hizo un nudo en la garganta, sentí tan feo y fue una preocupación para mí en verdad, hermanos. Vi la necesidad que tenía esa mamá y pues vi de una manera u otra que el proyecto le diera una despensa ya que en estos tiempos ha habido muy poco trabajo. Cuando llegué con la despensa los niños se emocionaron; esa cara de alegría no se compara con nada.”
Para Milka, es muy claro ver como este tipo de situaciones son una forma de servir a Dios en su trabajo y de enseñarle a las familias que Él cuida de sus vidas, por lo que son momentos que la han llegado a marcar y que probablemente no olvidará.

POR MUCHOS AÑOS MÁS
Es de mucha alegría ver el fruto del esfuerzo, no solo de la hermana Milka, sino también de cada una de las implementadoras. Su trabajo impacta de gran manera la vida de las familias. Una de las madres nos comenta:
“El proceso de trabajar con niñez temprana ha sido una gran bendición porque mi niña está conociendo a un Dios que la ama. Gracias a todo el equipo de las hermanas, hemos tenido un trato muy agradable y todas las convivencias han sido muy bonitas. Hemos aprendido, primero, que hay un Dios muy bueno, segundo que los niños deben de conocerlo desde pequeños, de eso se trata nuestra niñez temprana, de que la implementadora les enseñe desde chiquitos a conocer a un Dios, junto con otras actividades, y que debemos de compartir el mensaje, para que cada día seamos más adorando al Señor.”
*Historia realizada antes de COVID-19.